Hace un año ya lo celebraba, aunque realmente, no era una actividad de vital importancia en mi vida. Ahora, además de dedicarles tiempo, me resultan útiles, ya sea para mi autoestima, mi desarrollo personal, mi entretenimiento o, simplemente, como mi desahogo. Le dedico a uno de ellos una parte importante de mi tiempo (ReySombra), otro me lo tomo como una guía personal sobre todo aquello que escucho/veo/leo (Hoja de Ruta), uno es para todas esas que me encuentro por ahí y me gustan (Tampoco Tengo Remedio), otro es el método más cómodo para llevar a cabo mi “cargo” de Delegado (CousasDeClase), y éste, el padre de todos ellos, quizá el que más abandonado tengo, pero que por ser el mentor, será el que siempre recibirá más mimos y parabienes.
Y respecto a la ilustración de la entrada (si clickáis sobre ella, se os ampliará y la veréis en tamaño real, y merece la pena leerlo entero): otra genialidad de Mauro Entrialgo.
Y celebradlo vosotros también, aunque no sea de manera original.
Habitualmente, cuando acudo a un festival, me gusta asistir a todos los conciertos. Si es de pago, no me importa ver a los teloneros de turno, básicamente porque, generalmente, suelen ser de mi agrado, y, además por respeto. A los músicos de ese grupo que toca a horas intempestivas, con el recinto medio vacío y, generalmente, sin que la audiencia preste atención. Y si es gratis, mantengo la idea: ya que estamos ahí, veamos a ese grupo, no vaya a ser que me pierda una buena actuación o un nuevo grupo al que seguirle la pista.
Pues este año, estoy cambiando mi comportamiento. A principios de mes, me fui a Coruña al Noroeste Pop-Rock y me acerqué a la playa exclusivamente a ver a Los Planetas. Vale, también resulta que merecía más la pena estar desvirtualizando a @NatxoSobrado, o conociendo a @belelle o a @miss_almejita, o volviendo a ver a mi colega @milleiro que volver a ver a Igloo (sería la 3ª vez en menos de un año) o a Cornelius 1960 (no sé qué padrinos tendrán, pero parece que también los quieren colar en el MTV Galicia… y aunque en disco no son tan malos como su nombre, tampoco son arrebatadores).
Y hoy me pasará lo mismo. Soy un asiduo del Dolorock, y habitualmente voy a todos los conciertos que organizan (a veces, hasta haciendo crónicas, como en 2008 ó 2009). Porque me queda cerca de casa, porque aprecio el esfuerzo que hacen por crecer año a año y manteniendo la gratuidad del festival, y porque los grupos del cartel me suelen gustar. Pero este año no lo haré. Lo siento. Me niego. A Rober Bodegas ya lo vi en persona (y pinchando también) -aunque esta vez sólo pinchará media hora-. A Munich también, y dos veces (anécdota: una, al lado de Anxo Quintana). A Igloo, como ya dije antes, también varias veces. A SuperSubmarina, no pienso ni verlos (disco insoportable, regodeándose en los peores tics de Vetusta Morla). Y 1990s, la verdad, me resultan insulsos. Sí, ya sé, no están mal, pero no me convencen del todo. Y bueno, tengo muchas ganas de Eme Dj, pero no deja de ser una DJ pinchando música, y ya sigo sus listas de reproducción en Spotify. Por tanto, el atractivo de la noche (perdón, el ATRACTIVO), les corresponde a los magníficos Triángulo de Amor Bizarro.
Así que sólo iré a verlos a ellos. Con un debut magnífico, y una continuación todavía mejor, es el momento de ver al grupo que me ha levantado el ánimo, especialmente durante la última época de exámenes. Por tanto, después de ver al Barça, y de cenar tranquilamente, tiraré a ver a los de Boiro. Y los disfrutaré como un enano.
Entre las muchas teorías que rodean a las series españolas, una de ellas es la que dice que “no hacen nada original, sólo copian a las americanas”. Lo que os dejo a continuación sería un argumento a su favor.
Os dejo con esta escena de la 1ª Temporada de Friends. Rachel se tuerce el tobillo y tiene que ir al Hospital. Como no tiene seguro médico, para que la puedan atender, se hace pasar por Mónica, así que se cambian los nombres mientras son atendidas por dos médicos guapos (uno de ellos George Clooney), y los invitan a una cita. Y la cita en cuestión os la dejo en el vídeo. Sí, sé que está en inglés, pero o era eso, o en alemán… (la otra opción, para ver en streaming, aquí en español el capítulo entero).
El caso, que ayer, haciendo zapping en un tiempo muerto del España-Argentina de baloncesto, y esperando a que dejase de llover en Toronto para empezar la final de su torneo (Federer-Murray), pasé por FDF, y estaban emitiendo este capítulo de ’7 vidas’, y la escena que pillé estaba muy inspirada en la anterior escena. Lo único que vi del capítulo (apenas 1 minuto) era lo siguiente. Beatriz Montáñez (sí, la del Intermedio) aparecía entre Gonzalo y el frutero. Estos dos se habían cambiado las identidades (ignoro el motivo), y ella hacía un personaje como de psicóloga, y estaba claro que ambos querían ligar con ella. Y sus intervenciones iban en el mismo tono de descalificación que las puyitas entre Monica y Rachel. [Me encantaría poneros el vídeo, pero en Youtube no lo he encontrado, y los sitios para verlo online no tienen los capítulos de la temporada 15].
¿A lo que voy? Te lo puedes tomar como un homenaje, o no. Pero está claro que los recursos de las sitcom son limitados, y que de una manera u otra, los gags se acaban reciclando en nuevas series. Y como atenuante, hay un salto temporal entre ambos capítulos de 10 años. Más que suficiente para que no se vea el plumero, ¿no? Además, hay que tener en cuenta las particularidades de cada serie y sus circunstancias; ‘Friends’, sitcom clásica de 22 minutos; ‘Siete vidas’, sitcom española, con público, de 50 minutos. Que a ver cómo los rellenas sin que decaiga el nivel…
Lo dicho: una casualidad patrocinada por mi memoria fotográfica.
Hay veces que el (mercadillo del) fútbol te da alegrías inesperadas. Y no me refiero a una transacción hacia los equipos de los que soy seguidor, sino más bien un comportamiento ejemplar y sensato, en el que el dinero no tenga nada que ver.
Vale, la opción más obvia sería la renovación de un ‘One-club Man’ pero después de la espantá de Guti y Raúl, ese honor sólo recae, a grandes rasgos, en tipos como Giggs, o Totti. Pero hoy no va a ser eso.
“Me quedo. Mi deseo es jugar la Liga de Campeones con este club y continuar mis estudios en Bruselas“
Permítanme que me emocione. De vez en cuando se agradece que el sentido común impere entre estos chavales que aspiran a ser estrellas y a tener más dinero del que sanamente sabrían administrar. Aunque, de todos modos, puede que estos estudios sean el equivalente al 2º Bachillerato de aquí, por lo que serían obligatorios, pero ya sería la repera que fuesen unos estudios universitarios en los que tener que estrujarse el cerebro.
En el fondo, puede que por ese motivo le tengo tanto aprecio a Pablo Alfaro, aquel futbolista del Barça, Sevilla y Racing de Santander, conocido por ser un leñeromédico -y que la temporada pasada entrenó al Pontevedriña-.
PD. Aprovechando la foto que encabeza esta entrada. Me recuerda al caso de Muniain, otro talento precoz y humilde, o la de Javi Martínez, un tío que, aún siendo Campeón del Mundo absoluto, se va a jugar mañana un partido de clasificación con la sub-21.
En Internet y la blogosfera, hay varias cosas que me molestan mucho. Y como me gustaría dejar más temas para otros días, hoy empezaré por los concursos.
Vaya por delante que que se planteen como un modelo de promoción me parece estupendo, y significa que las cosas están cambiando. Al igual que con el márketing y la publicidad online, muchos anunciantes se han dado cuenta de los clientes potenciales que realizan más vida online que por cualquier otro medio de comunicación (ya sea TV, periódicos, radio o cualquier otro). Sin embargo, a la hora de organizar una promoción, creo que las formas son, al menos, igual de importantes que el contenido.
Me explico. Hace más de un mes, a través de @milleiro contactaron con el correo de ReySombra para hablarnos de la posibilidad de un concurso sobre un móvil. Los que lo sigáis, os daréis cuenta que nosotros no hacemos promociones gratuitas porque sí. Por tanto, entre las múltiples opciones que teníamos, simplemente mencionamos de pasada una aplicación de Facebook que formaba parte de la aplicación y nos dedicamos a hacer un artículo sobre el hilo de la promoción: el Mundial.
Conocía las bases del concurso, y los posibles formatos. Y decidí hacer esta entrada. Seamos francos: sabía que los ganadores serían los blogs cuyas entradas tuvieran más comentarios. Y sabía que, probablemente, este no iba a ser nuestro caso, pero no me molestaba hablar del concurso sin que fuese el objeto principal de la entrada.
Sin embargo, cuando conocí los ganadores del concurso (y de los respectivos móviles), me mosqueé. Son éstos: una, dos y tres. Si os fijáis un poquito, las entradas no son demasiado elaboradas. De hecho, básicamente transcriben el correo de promoción, y sólo el último está, por lo menos, escrito decentemente, de manera estructurada y, diría más, adulta. Y, siendo objetivos, la única de los tres que no me parece (tan) mal que se haya llevado el móvil. Pero en las otras dos… ¿aportan algo interesante a la campaña de promoción? ¿Generan contenido original o copypastean un mail corporativo? ¿Suponen una mejora en la imagen de la compañía en cuestión? Y, si nos centramos exclusivamente en las bases del concurso: vale que ganen aquellos que reciban más comentarios, pero en la primera entrada no son demasiados usuarios distintos los que participan, y en la segunda se computan como comentarios replies de Twitter y comentarios dejados en Facebook que, objetivamente, sí que son partícipes de la promoción, pero básicamente son dos plugins fantásticos, pero que no todos los blogs utilizan. Y si nos ponemos exquisitos, en el tercero (aunque es habitual en Blogger), son muchos los anónimos.
¿Hacia dónde quiero ir? La publicidad online puede (y debe) hacerse de otra manera, y no de una forma tan insustancial y banal. Las compañías deberían buscar otros baremos que premien a aquellos usuarios que generen un valor positivo hacia su producto, porque, para hacerlo así, les sale más efectivo y barato colocar banners en webs con tráfico abundante.
PD1: Y no, esto no es una excusa de perdedor. Simplemente, me duele comprobar que el premio ha ido a parar a unas manos que no han hecho lo suficiente como para merecerlos (opinión personal).
PD2: Si queréis un ejemplo creativo y original de promoción, os dejo los vídeos del Armadiña Rock.
Sí, hasta ahora mi verano se ha parecido más a la columna de la derecha.
Tengo la impresión de que este mes de julio me ha pasado muy rápido, y de que, en el fondo, lo he tirado. Me he dedicado a dormir y a olvidarme de todo el ajetreo de un curso académico que me tuvo demasiado ocupado y que me llegó a frustrar de lo injusto que era. Sé que, en el fondo, necesitaba este descanso, pero me deja un sabor amargo que no buscaba. [ACTUALIZACIÓN: artículo relacionado: "Diez horas de sueño no bastan para compensar una semana durmiendo poco"]
Y sí, he ido a conciertos que me han molado y a otros que les tenía muchas ganas, he pintado mucho la mona y he vagueado todo lo que echaba en falta. El sofá ya no me hace extraños al sentarme en él, y me he dedicado a ser un tirado, de horarios intempestivos y comportamientos sedentarios. Y no es lo que busco.
¿Dónde van esos propósitos del deporte a diario? ¿Y de levantarse a una hora decente para aprovechar las mañanas para hacer algo productivo? ¿Y de ponerse moreno? Ah, no, que ese me parece absurdo…
He procrastinado, y mucho. No me siento orgulloso, y como terapia no está mal, pero me siento culpable -aunque no debería-. Vale que encadenar una gripe y una faringitis lastran bastante lo que es “el verano ideal”, pero no es excusa que para lo más productivo que haya hecho este mes haya sido lavarle la cara a este blog (cuyo ritmo de publicación me avergüenza, y que intentaré que tenga una periodicidad más fija a partir de ahora), reenfocar el Posterous hacia otro tipo de blog (ahora lo llamo Hoja de Ruta), leerme todos los feeds atrasados del Google Reader, y ver otra vez las 2 primeras temporadas de Cómo Conocí a Vuestra Madre y las 3 primeras de Aquellos Maravillosos 70.
No he avanzado en los libros que quería leer. Ni he visto (ni he tenido la intención) de ver las series que quería ver. Y tengo muchos discos atrasados por escuchar. Y no he hecho todas las visitas que debería este mes. Pero todavía me quedan 2 meses de vacaciones: 1 sin ocupaciones a la vista, y el otro que posiblemente me “hipoteque” a media jornada, pero que no será nada que no haya hecho antes.
¿La solución a mi frustración? No dejar para mañana lo que pueda hacer hoy… y hacer hoy lo que no haya hecho ayer…